Jerusalem


Visitar Jerusalem es mucho más que un viaje, para mucha gente es una promesa, un reto, algo espiritual, digamos que a mi no es algo que me llamara la atención a priori, no creo en las religiones, y Jerusalem es la cuna de las grandes religiones (judaísmo, cristianismo e islam), pero tampoco podía viajar a Israel sin visitar Jerualem.



Para mi Jerusalem digamos que no significa nada, pero es historia, mucha historia, cada rincón está cargado de historia, que nadie debería perderse, y debería ser un lugar de visita casi obligado, creyendo o no creyendo.




La ciudad vieja, Patrimonio de la Humanidad, está dividada en cuatro barrios:

- El Musulmán lleno de zocos coloridos y atravesado por algo tan importante para los cristianos como es la Vía Dolorosa. 


- El judío donde está localizado el Muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado para los judios, para mi supuso un lugar con muchísima energía, pero no me resultó agradable, me resultaba triste, oscuro, tantas mujeres llorando, con dolor, además de indignarme el hecho de que para los hombres el muro suponga mucho más de la mitad y para las mujeres un pequeño trozo que no llegana ni a un cuarto del total del muro. 


- El Cristiano creado alrededor de la Iglesia del Santo Sepulcro, donde está enterrado Cristo, y la pieda de la Extremaunción, donde se supone que dejaron el cuerpo de Cristo al bajarlo de la Cruz, miles, miles y miles de personas pasan por esa piedra cada año, sobre ella un aceite desinfectante, olor que se quedará impregnado en tus manos para todo el día, la de años, siglos, historias, vivencias que se han posado sobre esa piedra, soy muy de energías sí, pero imagina ahora, la energía que puede haber acumulada en esa piedra.


- Y el Armenio el más pequeño.



Ya fuera de la ciudad vieja, no debe pasar por alto el Monte de los Olivos, donde se dice que está el cementerio más caro del mundo, puesto que en la resurrección, los allí enterraos serán los primeros, el huerto de Getsemani, y desde allí además conseguir una preciosa vista de todo Jerusalem, precioso verlo al atardecer, pero es un lugar, que a mi me pareció tan frío como tan silencioso que me ponía los pelos de punta, pero tambié comento, que para mi, es un lugar con una energía extraña, 

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